Carta al hijo que aun no tengo.


Desde que recuerdo te he soñado, no sé si vine con el instinto maternal muy desarrollado o simplemente soy algo anormal.

Te he puesto tantos nombres que ya no recuerdo en cuál quedé, pero si hubieras sido niño, le prometí a tu bisabuelo que llevarías el suyo, por lo que Ernesto siempre fue la primera opción; para niña, inicié por Ashley, ¿Puedes creerlo? Pero cuando empecé a cumplir edad también empecé a rechazar los nombres en inglés y llegó Alejandra, pasamos Por Sarah, Emilia y terminamos en Alisa, solo Dios sabrá al final cuál te hubiera puesto. Pero no te escribo para hablar de nombres, lo hago para hablar de sueños.


Creo que mi mayor defecto siempre fue ser muy soñadora, anhelar cosas que estaban mucho más allá de mis posibilidades y que por eso aprendí a hacer tantas cosas sola, pero también, hubo muchas otras que nunca aprendí porque no tuve oportunidades, no me dejaron mucho soñar y dicen que el éxito está basado en esos sueños, por eso quiero hijo mío, que sueñes siempre y que los hagas todos realidad.

Quiero que juegues mucho, que bailes o que cantes si así lo quieres, que vayas a todos los paseos de la escuela y que conozcas lugares impresionantes de los que luego nos sentemos a conversar, quiero ver una sonrisa en tus ojos cuando de ellos me hables y que tu capacidad de asombro nunca se pierda, quiero que aprendas a nadar como pescadito, que camines por montañas muy altas, ojalá y aun existan los “scouts” y así te vayas de excursión por tierras lejanas, solo no te olvides de las fotos, pues cuando seas más grande, ellas te volverán a llevar a esos lugares que tu mente empezará a olvidar.

No me importa si quieres jugar muñecas o carritos, yo solo quiero siempre verte jugar, que leas mucho sin importar lo que vayas a estudiar, porque al final, a mí no me importa lo que estudies, solo quiero que sea algo que te llene, que te haga feliz y que te deje siempre con ganas de aprender más, cámbiate de carrera si es necesario, las cosas no son siempre como pensamos, pero solo te pido que estudies algo que puedas ejercer en cualquier parte del mundo, porque quiero que viajes mucho, que conozcas los lugares que yo no conocí, claro, si así lo quieres, yo nunca te haré hacer cosas que no quieras, ni voy a llenarte de estereotipos y reglas que limiten tu vida, yo solo me ocuparé de llenarte de valores, de amor, de compartir contigo las cosas que aprendí para que no cometas los mismos errores que yo, siendo el más grande, ese de quedarse con las ganas.

Quisiera decirte tantas cosas mi hijo, pero también quiero que las descubras por ti. Que aprendas a cambiar neumáticos y a cocinar, porque soy tu madre no tu sirvienta y tus manitas funcionan igualito que las mías. Deseo que siempre confíes en mí, pero también respetaré las cosas que no me quieras decir.

Cuando te pregunten qué de grande quieres ser, siempre responde que serás feliz., que vivirás a plenitud, que valorarás las pequeñas cosas de la vida y que siempre siempre te alcanzará el tiempo para ayudar a los que no tuvieron las mismas posibilidades y oportunidades que tú. Diles que serás libre, de sentir, de pensar, de soñar y de vivir; diles que crees en el amor por encima de cualquier religión y que ves el mundo en todos los colores.

Pero siempre responde hijo mío, que harás lo que quieras y serás lo que tú quieras ser. 

Te ama desde siempre:

Mamá

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