Del amor y otros combos

Sé que esta es la clave de la felicidad, el ingrediente perfecto en la receta final del amor

Cuando vamos a cualquier restaurante de comida rápida, normalmente ordenamos un combo; es decir: Hamburguesa + Papas + Refresco = Combo. Dicho combo viene hecho, la hamburguesa trae pan, carne, vegetales, mayonesa, cátchup, mostaza, PEPINILLO, etcétera. Yo no como pepinillo y siempre que voy, ordeno mi comida sin pepinillo, pero a ellos nunca les da la gana de no ponerlo, por lo que tengo que optar, una vez llega a mis manos, con abrirlo y retirar el pepinillo para poder disfrutar.

A mi parecer, las personas somos iguales. Un combo pre hecho, con todos sus ingredientes, a diferencia de que lamentablemente no tenemos la opción de ordenar las personas sin uno que otro ingrediente.
Al nacer, traemos todos los ingredientes que conforman nuestro maravilloso combo, esos que nos hacen lo que somos.

¿Por qué  nos cuesta entender que no podemos cambiar a las personas? Que no podemos sacarle ningún ingrediente para luego disfrutarla!

Cuando nos enamoramos, tenemos la mala costumbre de enamorarnos “por pedazos”, es decir, nos enamorarnos de 5  de los 7 ingredientes de la persona y los dos restantes quisiéramos poder retirarlos de la misma forma que yo lo hago con el pepinillo. Pero así no funciona la cosa. En las relaciones amorosas debemos aprender a aceptar. No es un asunto de “Ámame menos y compréndeme más”, no hay que andar restando ni sumando amor y comprensión, es simplemente tolerar los ingredientes y comer el combo en un total éxtasis de delicia, porque no estamos en ningún restaurante de comida rápida, es en la vida diaria, en la vida REAL, en el amor.

Yo, lamentablemente hablo al dormir, repito como papagayo todo lo que me estoy soñando y lamentablemente mi pareja (aunque en verdad quisiera) no puede sacarme las cuerdas vocales cual vulgar pepinillo, tiene que tomarme con todo y mi conversao’ nocturno, ¡Pues soy un maravilloso y exquisito combo!

Sé que se lee más bonito y fácil de lo que es, pero sé que esta es la clave de la felicidad, el ingrediente perfecto en la receta final del amor. Nadie es perfecto, nadie es tan perfecto como lo veíamos en nuestro estado de enamoramiento, todos tenemos algo que le disguste a otro. Los ingredientes principales de nuestro combo son defectos y virtudes. Aprendamos a aceptar a la persona que nos acompaña completita como es. Amemos su combo completo, disfrutemos cada ingrediente, y aquello que nuestro paladar no logra soportar, simplemente aprendamos a aceptar.


Como he mencionado en algún que otro escrito  por aquí, yo tengo otro blog, si, de esos en el que escribíamos todo lo que llegaba a nuestra cabeza (ese era su título) y pues me pase por allá hace unos días y me encontré con algunos escritos que según yo, están buenos y a ustedes les podría interesar, así que he decidido compartirlos poco a poco por aquí y no dejarlos perdidos en el inframundo de la web. Este en particular, fue escrito por allá por el 2009 y para los que ven mis videos en Youtube, esta fue la loca teoría de vida de la que le hablé a Alfonsina cuando la conocí. 

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